La Biblia, el computador y el esfuerzo
La Biblia, el computador y el esfuerzo D os veces por semana, llega a tomar desayuno a mi local un hombre que conozco desde hace algún tiempo. Es evangélico, vive su fe con mucha intensidad y suele hablar de su negocio y de sus bajas ventas. También hablamos de política. Me contó que votó por José Antonio Kast porque, según él, era creyente y la otra candidata era atea y comunista. Lo menciono porque esta historia no comienza con una teoría sobre el mundo evangélico. Comienza con una conversación entre dos personas que se encuentran regularmente, desayunan y hablan de la vida. Hoy terminamos hablando de pobreza y ayudas sociales. Me dijo que el programa “Yo elijo mi PC” era innecesario. Agregó que a él, en alguna oportunidad, habían intentado venderle uno de esos computadores. Argumento usado para justificar el retiro del Programa, por parte de los partidarios del Gobierno. Entonces le respondí, deliberadamente, con ironía: —¿Usted cree que sería mejor repartir Biblias a los niños vul...