“La Iglesia Católica tiene una fortuna capáz de alimentar cinco veces a todos los niños hambrientos del mundo”
“La Iglesia Católica tiene una fortuna capáz de alimentar cinco veces a todos los niños hambrientos del mundo” ¿Has leído o escuchado esta afirmación en las redes sociales? —Seguramente sí. Pero, tratando de ser objetivos, se trata de una aseveración tan contundente como engañosa, que no resiste un análisis económico serio. Si bien es una frase potente, emocional y fácil de compartir, desde las ciencias económicas —no desde la fe ni desde el rechazo a la religión— la realidad es mucho más compleja que eso. Y esa complejidad importa. Y es que aunque la idea suene atractiva y sea viral, es en realidad simplista. Ya que este tipo de afirmaciones suele surgir de una intuición simple, pero comprensible: si una institución es rica y hay pobreza, entonces bastaría con redistribuir esa riqueza para resolver el problema. Sin embargo, la economía real no funciona así. Es decir, no es que las personas que difunden estas ideas estén mintiendo deliberadamente, lo que pasa es que...