La paradoja de Chile: el país más depresivo del mundo
¿Por qué es Chile el país más infeliz de América Latina si los rankings internacionales dicen que es el que más "riqueza" tiene?
Diferentes medios chilenos
han informado sobre un nuevo reporte de la OMS en el que la
organización exhorta al gobierno chileno a invertir en combatir la
depresión, enfermedad que padecen más del 17% de los chilenos, lo que
los convierte, según este informe, en el país más depresivo del mundo.
La información también indica que Chile
es líder en América Latina en suicidios y es junto con Corea del Sur una
de las dos naciones que reporta una tasa de aumento en suicidios de
niños y adolescentes.
Paradójicamente, Chile suele encabezar los rankings
sobre bienestar y desarrollo económico en la región y es citado
internacionalmente como el gran caso de éxito latinoamericano. El
reconocido índice Economic Freedom de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal
coloca a Chile como la séptima mejor economía del mundo, la mejor de
América Latina por más de 25 lugares. El índice de desarrollo humano de
la ONU determinó que Chile es el mejor país para vivir de América Latina.
Algo que suena como una puntada de humor negro, cuando se considera que
Chile es el país que más suicidios y personas deprimidas tiene en la
región. ¿El mejor país para vivir... o para morir?
El caso de Chile es sintomático de la
enorme brecha que existe entre los indicadores económicos de un país y
el bienestar real de las personas. Esto es casi como una alucinación del
sistema capitalista global que pagan los individuos con su salud
mental, víctimas de la presión de tener que aumentar los ingresos,
comprando la idea (que viene con una alta tasa de intereses) de que la
felicidad tiene que ver con el dinero y con el poder de adquisición.
Para explicar la infelicidad del chileno
promedio, particularmente de los habitantes de ciudades como Santiago,
donde en sólo 12 años aumentó 470% el consumo de antidepresivos, debemos
señalar que Chile ha sido el país que ha abrazado con mayor
determinación el neolberalismo en la región (o que ha sido el país que
ha sido obligado a adoptar esta ideología). El neoliberalismo se ha
convertido en la ideología global dominante, curiosamente sin que se
mencione mucho que está gestionando todas nuestras relaciones económicas
y políticas. Como señala George Monbiot en su extraordinaria revisión
del neoliberalismo en The Guardian,
el neoliberalismo se ha vuelto tan ubicuo que ya casi ni reconocemos
que existe y que es una ideología (es como si los habitantes de la ex
Unión Soviética ignoraran que el comunismo existiera): "Parece que
aceptamos la proposición de que esta fe utópica, milenarista, describe
una fuerza neutra; una especie de ley biológica, como la teoría de la
evolución de Darwin. Pero esta filosofía surgió de un intento consciente
de redefinir la vida humana y alterar los nodos del poder". Monbiot
agrega:
El neoliberalismo ve
la competencia como el factor definitorio de las relaciones humanas.
Redefine a los ciudadanos como consumidores, cuyas elecciones
democráticas son mejor ejercidas comprando y vendiendo, un proceso que
recompensa el mérito y castiga la ineficiencia. Mantiene que "el
mercado" reparte beneficios que nunca pudieron haber sido logrados con
sólo planearse.
Esta supuesta fiesta abundante de la
libertad produce una inversión de los valores, los cuales son dictados
por el mercado (no sólo los valores económicos) y "la inequidad es
reformulada como virtuosa" ya que en el libre mercado "cada quien
obtiene lo que merece". A su vez, para aspirar a obtener los bienes que
promete esta ideología y mantener la máquina trabajando a un ritmo cada
vez más acelerado, es necesario que el ciudadano asuma el rol esencial
de consumidor y que la economía siga creciendo y siga entregando
resultados estadísticos, los cuales se cree que pueden intercambiarse
por la realidad material.
En Chile se ha implementado con singular
devoción el mandamiento del neoliberalismo: el crecimiento económico a
toda costa. Los chilenos sufren esta visión del mundo, y son algunos de
los ciudadanos del mundo más endeudados (73% de los hogares vive endeudado).
La deuda, ese tener que cumplir con los pagos y plazos, hace que una
persona viva y dedique todas sus energías a ganar dinero, eleva el
dinero a un nivel de importancia superior al que realmente tiene,
equiparándola con la moneda de cambio de la felicidad y la libertad.
Asimismo el neoliberalismo, al promover la ideología de que cada quien
obtiene lo que merece, hace que "los ricos se convenzan de que han
adquirido su riqueza por mérito --ignorando ventajas como la educación,
la herencia y la clase" y por otra parte crea un tejido social de
frustración en el que "los pobres se empiezan a culpar de sus fracasos,
aun cuando no tienen los medios para alterar sus circunstancias". No es
coincidencia que los países que más han asumido la ideología neoliberal
son también los que más desigualdad tienen (otro ejemplo es México).
La "biblia" del neoliberalismo es el texto de 1944 El camino a la servidumbre,
de Friedrich Hayek, en el cual se argumenta que la intervención y la
planeación del gobierno tiende al totalitarismo. Esto fue recibido
oportunamente por algunos millonarios que vieron en esta ideología una
oportunidad para liberarse de las regulaciones e impuestos
gubernamentales. De aquí se empezaron a generar "think thanks"
financiados por empresarios e intelectuales de la casa como Milton
Friedman y periodistas que abogaron por este sistema. Más tarde, cuando
se anunció que la política keynesiana había fracasado, paradójicamente,
se promovió la idea de que no había alternativa más que el
neoliberalismo, una ideología que supuestamente parte del principio de
la liberad de elección, de que siempre existen muchas alternativas (el mundo es un supermercado).
El neoliberalismo fue enarbolado
particularmente por Reagan y Thatcher y por supuesto también por
Pinochet, el aliado que tenían en la región. Monbiot explica:
Podría parecer extraño que una doctrina que promete la libertad y la libre elección fuera promovida con el slogan:
"no hay alternativa" [Reagan y Thatcher utilizaron esa frase]. Pero
como Hayek remarcó en una visita al Chile de Pinochet --una de las
primeras naciones en las que el programa fue comprensivamente aplicado--
"mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal más que a
un gobierno democrático desprovisto de liberalismo". La libertad que el
neoliberalismo ofrece, que suena tan atractiva cuando se expresa en
términos generales, acaba significando libertad para los ricos no para
los pobres.
El crecimiento económico bajo el escudo de la libertad es también "libertad para envenenar ríos",
explotar minas sin restricciones ambientales, saquear todo el valor que
se pueda encontrar en la naturaleza para transformarlo en capital (sin
ningún sentido de la sustentabilidad), "cobrar intereses inauditos y
diseñar exóticos instrumentos financieros" con los que las personas que
tienen dinero hacen dinero sólo por ya tener dinero... y también
"libertad para burlar los impuestos, lo que significa libertad para no
distribuir la riqueza que saca al pueblo de la pobreza".
Esta ideología llevada a su paroxismo,
por varias décadas, debe estar mermando la psique de los chilenos. Y si
bien seguramente existe una gran cantidad de factores que intervienen en
este complejo depresivo (incluyendo los mismos antidepresivos que se
recetan también "neoliberalmente"), parece que los chilenos han sido
afectados gravemente por ser una "sucursal" de este modelo que es a fin
de cuentas un taimado espejismo de la libertad.
publicado en : https://pijamasurf.com/2016/04/la-paradoja-de-chile-el-pais-mas-depresivo-del-mundo/
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