Javier Rebolledo devela el pasado de uno de los "duros" dirigentes comunistas que aspiraba a la lucha armada
Javier Rebolledo devela el pasado de uno de los "duros" dirigentes comunistas que aspiraba a la lucha armada
por El Mostrador Cultura 21 agosto, 2018
Para su reciente libro Los hijos del frío,
Javier Rebolledo entrevistó a ex integrantes del aparato secreto
comunista, quienes le fueron abriendo los misterios en torno a Daniel
Palma, un duro dirigente comunista que fue desaparecido por Pinochet,
como también el secreto funcionamiento de los servicios de inteligencia
soviéticos en Chile entre los años 40 y 70.
De esta forma conoció la participación de la KGB y el GRU,
los principales organismos de inteligencia soviéticos, como su
influencia en Chile. En un comienzo, agentes extranjeros llegando a
Chile bajo identidades falsas, haciéndose pasar por vendedores,
profesores o la fachada que eligieran para resultar inadvertidos y
cumplir labores encubiertas. Años más tarde, con la Unión Soviética
asentada en Chile a través de su embajada, ocupando su casa diplomática
para ingresar agentes, organizadores, reclutadores, instructores y
profesores, todos camuflados a través de sus roles de funcionarios
comerciales, culturales y económicos, entre otros.
Toda esta labor, averiguó Rebolledo, siempre la habían
canalizado a través del aparato militar del Partido Comunista de Chile,
un grupo secreto y selecto de militantes armados que, antes de ingresar,
eran formados militarmente en nuestro país o en la Unión Soviética y
cuya labor era proteger a la colectividad de amenazas externas.
Desde ese punto de vista, el libro es una reflexión profunda en torno a la forma de ejercer el poder y sus peligros asociados. El autor analiza conceptos como los de héroes y villanos, fácilmente manipulables para moldear a militantes y ciudadanos en el objetivo de mantener el poder. Daniel mismo fue un héroe hasta que fue expulsado. Luego transformado en un villano por su propio partido y, finalmente, desaparecido por la dictadura militar, debido a que habría vuelto a su colectividad en el momento más duro de la historia chilena: ¿un héroe nuevamente?
Gracias a las entrevistas con los ex hombres vinculados al
aparato secreto, Rebolledo se enteró de que Daniel, antes de ser
expulsado, había sido el máximo líder del aparato militar. Desde ese
cargo había tenido un relación directa y fluida con la KGB y, en
general, con la inteligencia soviética.
Los secretos
A partir de esta investigación, Rebolledo conoció también
la historia inédita de otros comunistas que operaron como agentes o
espías en medio de la dictadura militar. Específicamente revela el caso
de Claudio Reyes, quien en 1970 ingresó a estudiar Economía en la
Universidad Católica, donde fue compañero de buena parte de la élite
chilena, entre cuyos miembros se cuentan Cristián Larroulet, Juan Andrés
Fontaine y Evelyn Matthei, en la actualidad célebres integrantes del
Gobierno encabezado por Sebastián Piñera.
Graduado en UC, luego del golpe Claudio salió de Chile
rumbo a Inglaterra, donde se especializó en políticas públicas. Desde
ahí, premunido de un grueso currículo, volvió a Chile para trabajar en
un alto cargo del Banco BHIF, propiedad de Manuel Cruzat, entonces el
mayor empresario del país.
Claudio Reyes
Claudio Reyes le contó todas sus peripecias a Rebolledo,
las que incluían haber llegado a ser el jefe de gabinete del ministro de
Hacienda de la dictadura, con acceso a información privilegiada que
secretamente entregaba a su partido, parte de una trama digna de un
libro de espías. Más impresionante aún, en la actualidad Reyes es el
superintendente de Seguridad Social, y aceptó ser entrevistado para el
libro, a pesar de que nadie sabe el rol que cumplió en dictadura.
Reyes, quien fue subsecretario de Previsión Social del
primer Gobierno de Bachelet, ingresó por Alta Dirección Pública a la
Superintendencia de Seguridad Social el 2014, a cargo de la cual está
hasta la fecha.
La historia de Daniel Palma
En 1948, el personaje de esta historia, Daniel Palma, era
un héroe del marxismo chileno: llevaba ocho años como secretario general
de las Juventudes Comunistas, llegado desde las minas salitreras del
norte en tiempos en que se creía que los valores proletarios se
encontraban ahí, en la clase obrera y nunca en la burguesía. Por lo
mismo, desde su origen Daniel se había caracterizado por ser un líder
receloso de las influencias provenientes de las clases más acomodadas.
Así, ejerció el poder y llevó a cabo purgas en contra de compañeros
descarriados o que pensaban distinto, una herencia de su máximo líder,
Iosif Stalin, quien en ese preciso momento actuaba de la misma forma en
la Unión Soviética, país al que la colectividad chilena estaba afiliada.
Por esos días, Daniel Palma se codeaba con diversas
autoridades políticas, nacionales e internacionales, ya que el PC
entonces era la tercera fuerza política del país, con miras a
transformarse en la primera. Sin embargo, en 1948, recién iniciada la
Guerra Fría, el presidente de la República Gabriel González Videla
decidió quitar de todos los registros al Partido Comunista,
persiguiéndolos, torturándolos y encarcelándolos. Palma lideró buena
parte de la resistencia comunista a dicha acción a través de marchas,
protestas en las calles, generando saldos de numerosos heridos y
muertos.
La resistencia armada de los comunistas se mantuvo hasta
1951, cuando el máximo líder comunista, Ricardo Fonseca, murió
sorpresivamente, lo que provocó una pugna por el liderazgo del partido.
En ese contexto, Daniel Palma y un grupo de influyentes militantes
fueron expulsados, acusados de traición, debido a que no quisieron
acatar la orden de la nueva dirección partidaria, que señalaba que las
acciones de protesta en las calles se detendrían para dar paso a las
negociaciones políticas: aquel episodio fue denominado por los propios
comunistas como “el Reinosismo”, debido a que uno de los líderes
comunistas catalogados como rebeldes era Luis Reinoso, segundo hombre a
bordo.
A partir de ese momento, tanto Daniel como su familia
fueron separados totalmente de su ex colectividad y sus antiguos amigos
dejaron de saludarlo, transformándolo en un paria. Como respuesta,
Daniel organizó y lideró grupos ubicados al extremo izquierdo del
espectro político, bajo el ideal de una lucha armada como medio para
llegar a la dictadura del proletariado. Algunos asaltos, bombas
fallidas, pruebas armadas, conformaron la impronta de los grupos
vinculados a Daniel y sus seguidores, previo a la elección presidencial
de 1970.
Daniel, el minero y ex líder comunista, fue una especie de
gurú de moda para los jóvenes que lideraron la reforma estudiantil del
año 68 y que luego encabezarían el Gobierno de la Unidad Popular. Entre
sus seguidores, Daniel sumaba a sus hijos y a muchos estudiantes
universitarios, seducidos por el carisma y magnetismo de su
personalidad. El neurobiólogo Francisco Varela y también Humberto
Maturana fueron parte del grupo cercano a Daniel. Varela se casaría con
su hija mayor, Leonor, con quien tendrían a Leonor Varela, luego una
célebre actriz.
Durante el Gobierno de Salvador Allende, Daniel se negó a
sumarse a la revolución pacífica, fiel a su postura política que lo
ubicaba en el extremo del espectro político.
Casi tres años después del golpe militar, el 4 de agosto de
1976, desapareció sin dejar el menor rastro. Desde ahí, treinta y un
años de silencio, tiempo en que su familia vivió sumida en el dolor y el
misterio absoluto, hasta 2007, cuando apareció Jorgelino Vergara,
testigo clave en causas de lesa humanidad, quien declaró judicialmente
haberlo visto como parte de los detenidos asesinados en el centro de
exterminio Simón Bolívar. Era uno de los pocos rostros que Jorgelino
recordaba claramente, producto de la violencia con que fue tratado por
los agentes de la DINA.
A partir de ese momento, para sus cinco hijos el misterio
en torno a Daniel creció, pues aquel cuartel había estado destinado
exclusivamente a exterminar militantes comunistas, en la mayoría de los
casos parte de las direcciones clandestinas que combatían la dictadura
militar. ¿Daniel había vuelto al Partido Comunista en medio de la
dictadura de Pinochet? Parecía imposible, pues jamás había dado muestras
de tener ningún tipo de relación con sus ex camaradas. Para aumentar su
desazón en torno a quién fue realmente Daniel, sus hijos se enteraron
de que, al momento de su desaparición, y quizás desde antes, podría
haber estado trabajando como un espía de la KGB soviética en Chile.
A partir de este callejón sin salida los hijos de Daniel
Palma contactaron a Javier Rebolledo para que resolviera el misterio en
torno a su vida y también su muerte.
Guerra Fría
Para comprender la compleja historia de Palma y el contexto
que llevó a su desaparición, el autor indaga en la Guerra Fría a partir
de la situación nacional y también internacional. En cuanto al primer
aspecto, Rebolledo amplía “El Reinosismo”, episodio histórico en que
Daniel Palma y un grupo de comunistas fueron expulsados del Partido
Comunista debido a que se negaron a dejar las acciones armadas en contra
del Gobierno que los había proscrito. Para ello, Rebolledo recrea el
momento histórico vivido en Chile, propio de la Guerra Fría, con
intereses cruzados de lado y lado entre las dos grandes potencias
vencedoras luego de la Segunda Guerra Mundial, dividiéndose el mapa
geopolítico y también los países bajo su influencia.
A través de su narración Rebolledo explica de qué forma la
situación mundial dio paso a la existencia de un Partido Comunista
fuertemente asociado a la Internacional Comunista, dependiente de sus
políticas, incondicional a ella, creando líderes a imagen y semejanza de
la Unión Soviética.
De igual forma, el autor también desarrolla un capítulo
sobre la Unión Soviética y el sangriento dominio de Iosif Stalin, líder
intelectual y espiritual de los comunistas chilenos y del resto del
mundo, entre ellos, Daniel Palma. El autor recrea la llegada al poder
del líder georgiano, como su mantención allí a costa de asesinatos,
traición y torturas en contra de opositores y compañeros, eventos que se
extendieron desde los años 20 hasta iniciada la Guerra Fría.
Rebolledo entrevistó a comunistas y ex comunitas chilenos
y, al tiempo que indagaba sobre Daniel Palma, les pidió también hacerse
cargo de la herencia marxista asociada a muertes y torturas, cuestión
que hasta antes de esta narración no había sucedido. De forma inédita,
analizan en profundidad los “pecados” del marxismo internacional,
asociado a una fidelidad ciega que los hizo incapaces de ver los
horrores que llevaba a cabo la nación que los lideraba en el proyecto de
revolución mundial.
Desde ese punto de vista, el libro es una reflexión
profunda en torno a la forma de ejercer el poder y sus peligros
asociados. El autor analiza conceptos como los de héroes y villanos,
fácilmente manipulables para moldear a militantes y ciudadanos en el
objetivo de mantener el poder. Daniel mismo fue un héroe hasta que fue
expulsado. Luego transformado en un villano por su propio partido y,
finalmente, desaparecido por la dictadura militar, debido a que habría
vuelto a su colectividad en el momento más duro de la historia chilena:
¿un héroe nuevamente?
publicado en: http://www.elmostrador.cl/cultura/2018/08/21/javier-rebolledo-devela-el-pasado-de-uno-de-los-duros-dirigentes-comunistas-que-querian-cortar-cabezas/
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