Chile: Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados: La respuesta ecuménica y humanitaria a la represión
Al producirse el golpe civil militar el martes 11 de septiembre de 1973 y frente a la represión desatada, los organismos internacionales en Chile, coordinados por el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, don Enrique Iglesias, conjuntamente con Margaret Anstee, representante del UNDP, y Oldrich Haselman, de ACNUR, realizan gestiones ante las autoridades de la dictadura para hacer respetar a las personas refugiadas y extranjeras de acuerdo a los Tratados y Convenios Internacionales.
Paralelamente, se conversa con el obispo Helmut Frenz, de la Iglesia Luterana, para conformar un organismo que se preocupara de proteger la vida de estas personas. La Junta Militar autoriza la creación de este comité ecuménico, el cual comienza a funcionar el 24 de septiembre —a solo trece días del Golpe— y es dirigido por las iglesias protestantes y evangélicas, con el apoyo de organismos como ACNUR, CIME, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Aunque parezca extraño, el decreto de autorización tiene fecha del 3 de octubre de 1973.
El comité ejecutivo contó con la participación y respuesta de las iglesias Metodista, Luterana, Ortodoxa de Antioquía, Católica, Bautista, Pentecostal y de UNELAM.
Las oficinas del CONAR funcionaron a lo largo del país, especialmente a través de las iglesias y sus organizaciones. Se crearon casas refugio para acoger a personas extranjeras en riesgo y a sus familias; la primera de ellas comenzó a funcionar el 26 de septiembre en Padre Hurtado. El 22 de octubre se abre un nuevo refugio en la Casa San Francisco Javier, bajo la protección de la bandera suiza, para recibir a los refugiados que habían sido detenidos y se encontraban en el Estadio Nacional. En total, funcionaron diez refugios en el país, y a fines de marzo de 1974 habían acogido en ellos a 2.985 personas.
Por otra parte, el Comité entregó alimentación a 12 embajadas que habían recibido en sus sedes a personas en calidad de asilados.
A febrero de 1974, el CONAR había atendido a 4.442 personas, de las cuales 3.870 viajaron fuera del país en un total de 266 vuelos. Estas cifras estadísticas nos muestran parte del trabajo realizado por este esfuerzo ecuménico.
Este carácter ecuménico no fue solo organizativo, sino también político, moral y pastoral: las iglesias se constituyeron como garantes de legitimidad ética con un objetivo principal humanitario común: proteger la vida de los extranjeros refugiados en Chile.
Desde esta iniciativa (el CONAR, también llamado Comité Uno), nace en 1975 FASIC, la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas.
A cincuenta y tres años de su creación, en medio de un clima oscuro de muerte y terror, debemos conmemorar lo realizado en la protección de la vida y la dignidad.
La eficiencia del CONAR radicó en su capacidad técnica y en un directorio que logró que aquel “Acuerdo de Velocidad Récord” con las autoridades del momento se tradujera en vidas salvadas y no en deportaciones sumarias.
La secretaría ejecutiva tuvo como encargados a Samuel Nalegach y al pastor Augusto Fernández Arlt.
Claudio González Urbina
Antofagasta, 23 de septiembre de 2026

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