Cómo dejé de creer que solo era "la india" y "la negra curiche"

Cómo dejé de creer que solo era "la india" y "la negra curiche".

Muchos
de ustedes me preguntaron cómo continuó la historia de esa niña mapuche
de 5 años que era objeto de brutales burlas y golpes
La verdad es que la historia no terminó en la discriminación, ni en solo amarguras![]()
Afortunadamente, la vida tenía preparado un camino muy distinto.![]()
Cuando
terminé octavo básico todavía seguía recibiendo burlas. Todavía seguía
sintiendo vergüenza de muchas cosas. Pero, sin darme cuenta, algo muy
importante empezó a cambiar dentro de mí.
Pasaba
tantas horas sola en mi casa que los libros terminaron convirtiéndose
en mi compañía. Empecé a leer todo lo que encontraba y, sin saber cómo,
estudiar comenzó a hacerse fácil para mí.
El día que ocurrió algo que cambió mi vida.
Recuerdo un momento que nunca olvidé. Un día, la profesora nos hizo
leer en voz alta delante de todo el curso. Me tocó leer El Principito.
Leí varias páginas seguidas y, cuando terminé, la profesora me felicitó
delante de todos. Me puso la nota máxima
y destacó mi forma de leer, mi entonación y la manera en que comprendía el texto.
Quizás para cualquier otra persona aquello habría sido una simple evaluación.
Para mí no lo fue.
Ese
día sentí, por primera vez, que yo podía ser algo más que "la india",
"la negra" o "la fea". Descubrí que también podía ser la niña que leía
bien, la que sacaba buenas notas, la que dibujaba y la que también era
capaz de hacer cosas buenas.
Ese pequeño momento comenzó a cambiar la manera en que yo misma empezaba a mirarme.
Mis
notas empezaron a subir, descubrí que era buena para dibujar y comencé a
ganar concursos representando a mi colegio. Poco a poco dejé de ser
solamente "la india" o "la negra". Mi identidad comenzó lentamente a
construirse desde otro lugar.
Y aunque pueda parecer algo pequeño, para mí fue enorme.
Porque
por primera vez empecé a construir una identidad nueva. Ya no era
solamente la niña a la que otros definían con insultos. Poco a poco
también empecé a definirme por mis propias capacidades.
Cuando llegué a primero medio ocurrió otra experiencia que nunca olvidé.
Era
una niña que ni siquiera sabía tomar una micro sola. El primer día
seguí a los demás estudiantes para llegar al liceo y, al volver, seguí a
las personas equivocadas. Terminé perdida en una comuna que no conocía,
sin dinero y sin saber cómo regresar a mi casa.
Sentí mucho miedo.
Pero ese día también conocí algo que hasta entonces casi no existía en mi vida.
Conocí un nuevo concepto "HERMANDAD"
Un
grupo de jóvenes raperos, a quienes primero miré con desconfianza,
terminó acompañándome, ayudándome a volver y cuidándome como si me
conocieran de toda la vida. Nunca intentaron hacerme daño. Al contrario,
me trataron con un respeto enorme y me hicieron sentir protegida.
Nunca más olvidé ese gesto.
Porque ese día entendí que el mundo también estaba lleno de personas buenas.
Con
el tiempo empecé a conocer el rap y el hip hop. Allí encontré amigos,
referentes y personas que me trataron siempre con respeto. Muchos eran
bastante mayores que yo, pero siempre me cuidaron como si fuera una
hermana menor.
Ellos fueron quienes comenzaron a enseñarme muchas de las cosas que hasta hoy siguen acompañando mi vida.
Aprendí
a organizar actividades, a trabajar en equipo, a asumir
responsabilidades, a planificar encuentros, a llegar a la hora, a
comprometerme con lo que hacía y, poco a poco, a comprender lo que
significaba ejercer un liderazgo positivo y la responsabilidad que
implica transformarse en un referente para otras personas.
En esos mismos años también nacieron mis primeros grupos de rap. Siempre fueron junto a otras jóvenes, compañeras de colegio.
Comencé a escribir mis primeras canciones y, sin darme cuenta, el rap
se transformó en el lugar donde pude expresar gran parte de todo lo que
había vivido desde niña y también de todo lo que comenzaba a observar en
la sociedad. A los 13 años, muchas de las cosas que todavía no era
capaz de decir conversando, lograba decirlas escribiendo mis temas.
Mientras
en el liceo todavía aparecían dibujos ofensivos en la pizarra y seguían
llamándome "la india" o "la negra", fuera del colegio yo comenzaba a
descubrir un mundo completamente distinto.
Vivía dos realidades al mismo tiempo.
Una seguía intentando hacerme sentir pequeña.
La otra comenzaba a enseñarme que yo también tenía un lugar.
Y hubo una persona que marcó profundamente esa etapa.
Un amigo llamado Claudio Flores ![]()
Claudio
era uno de los referentes del movimiento hip hop de aquellos años.
Muchas personas lo miraban por su trayectoria y por la forma en que
entendía el liderazgo. Junto a él empecé a comprender lo que significaba
convertirse en un referente positivo.![]()
Siempre me repetía una frase que nunca olvidé:
"Tú siempre tienes que ser un ejemplo positivo."![]()
Me
decía que el mundo ya estaba lleno de cosas negativas y que nuestra
responsabilidad era convertirnos en una buena influencia para quienes
venían detrás.
Con los años comprendí que esa frase nunca dejó de acompañarme.
Pero mientras todo eso ocurría durante el día, por las noches comenzaba otra historia completamente diferente.
Una historia que yo no buscaba.
Una historia que nadie me había enseñado.
Empecé
a tener sueños muy intensos. Sueños que no entendía. Sueños que me
hacían despertar llorando, emocionada o profundamente confundida.
En
ese tiempo yo seguía completamente desconectada del mundo mapuche.
Nadie me había enseñado su espiritualidad. No conocía el idioma y ni
siquiera entendía por qué aquellas imágenes aparecían una y otra vez.
Sin embargo, hoy miro hacia atrás y comprendo algo muy importante.
El mundo mapuche llegó a mi vida sin que yo lo fuera a buscar.
Simplemente llegó, por que yo era parte de el, solo que hasta ese entonces lo ignoraba.
Y llegó precisamente cuando yo todavía no estaba lista para todo aquello, estaba aprendiendo recien quién era.
Creo que esa fue una de las etapas más difíciles de mi adolescencia.
Porque
mientras por fuera aprendía a encontrar mi voz, mis referentes y mi
lugar en el mundo, por dentro comenzaba a vivir una realidad que todavía
no tenía nombre para mí.
Hasta que una madrugada ya no pude seguir guardándolo en silencio.
Desperté llorando.
Fui hasta la pieza de mi mamá.
Y, por primera vez, intenté contarle todo lo que estaba viviendo.
Sin saberlo, ese momento cambiaría el rumbo del resto de mi vida![]()
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APESAR
DE TODO LO QUE MUCHOS NIÑOS MAPUCHES VIVIMOS COMO CONSECUENCIA DE LA
MIGRACION NUESTRO PADRES A LAS CIUDADES, NOS TOCO VIVIR MUCHAS COSAS
TRISTES, PERO TENIAMOS ALGO QUE AUNQUE SIN SABERNO, SIEMPRE NOS
ACOMPAÑO, TENIAMOS UN ORIGEN TERRITORIAL Y ESPIRITUAL FUERTE, AUNQUE
MUCHOS NO ESTABAMOS QUIZAS PREPADADOS PARA LA LLEGADA DE AQUELLO, aunque
las infancias son complejas aveces, nada define quien llegarás a ser,
aveces el camino nos pone a las personas correctas y nos impulsan a
sacar lo mejor que nosotros. ![]()
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Femechi, tufa pichin nvtxam mvten![]()
(images de 8 básico, cuando comencé a leer dibujar, y el restro es desde los 13 años a los 15 aprox.)
Machi Marta T. Antileo
Publicado en facebook el 2.8.26
https://www.facebook.com/photo/?fbid=10234906226777036&set=a.1015238341579

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