Despedida a Edgar Morin desde Abya Yala: la Tierra como destino común en tiempos de crisis planetaria. Por Alfonso Madrid Echeverría
Despedida a Edgar Morin desde Abya Yala: la Tierra como destino común en tiempos de crisis planetaria. Por Alfonso Madrid Echeverría
Con la partida de Edgar Morin (París, 8 de julio de 1921-29 de mayo 2026) desaparece una de las grandes inteligencias humanistas de los siglos XX y XXI. Su muerte no marca el fin de una obra, sino el comienzo de una nueva responsabilidad para quienes seguimos buscando comprender un mundo atravesado por incertidumbres, desigualdades y amenazas ecológicas sin precedentes.
Desde Abya Yala, tierra de antiguas memorias y de futuros todavía posibles, despedimos a un pensador que dedicó su vida a combatir la simplificación del conocimiento y a defender la complejidad de la existencia humana. En tiempos dominados por la fragmentación disciplinaria, la especialización extrema y la ilusión de que los problemas pueden resolverse de manera aislada, Morin insistió en recordarnos una verdad elemental: todo está relacionado.
Su pensamiento nació como una crítica profunda a la racionalidad fragmentaria de la modernidad occidental. Aquella racionalidad que separó naturaleza y sociedad, sujeto y objeto, economía y cultura, humanidad y Tierra. Aquella misma racionalidad que permitió extraordinarios avances científicos y tecnológicos, pero que también legitimó la colonización de pueblos, la mercantilización de la vida y la devastación de los ecosistemas planetarios.
Frente a esta lógica de la separación, Morin propuso una epistemología de la relación. Comprender significaba conectar. Pensar significaba reconocer la complejidad de los vínculos que unen a los seres humanos entre sí y con el mundo vivo. Su obra fue una permanente invitación a superar las cegueras producidas por el reduccionismo y a reconstruir una inteligencia capaz de asumir las contradicciones de nuestro tiempo.
Entre sus contribuciones más significativas se encuentra la noción de era planetaria. Mucho antes de que el término Antropoceno alcanzara difusión global, Morin comprendió que la humanidad había ingresado en una nueva etapa histórica caracterizada por la interdependencia de todos los destinos humanos. La expansión del capitalismo, la revolución tecnocientífica, la mundialización económica y la crisis ecológica habían tejido una única historia planetaria.
La era planetaria no significaba para Morin la homogeneización del mundo, sino la conciencia de una comunidad de destino terrestre. Los pueblos, las culturas y los ecosistemas permanecían diversos, pero compartían un mismo horizonte de riesgos y posibilidades. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las pandemias, las guerras y las desigualdades ya no podían entenderse como fenómenos aislados o locales. Todos expresaban una condición común: la humanidad había entrado en una etapa donde su destino se encontraba inseparablemente unido al destino de nuestra vidas con la Tierra.
Esta intuición adquiere hoy una relevancia extraordinaria. En el contexto de los debates sobre el Antropoceno, Morin nos ayuda a comprender que la crisis ecológica es también una crisis del conocimiento, una crisis de la política y una crisis de la civilización como ya en mas de una vez lo hemos senalado..
Por ello desarrolló la idea de crisis civilizatoria. Lo que esta no es solamente un modelo económico o una tecnología particular, sino una forma histórica de habitar el mundo. La civilización industrial moderna, fundada en la expansión ilimitada, la acumulación permanente y la explotación creciente de la naturaleza, ha alcanzado sus propios límites. La crisis climática es apenas uno de los síntomas de una transformación más profunda que afecta las bases mismas de la modernidad occidental.
Sus reflexiones convergen aquí con las críticas formuladas desde Abya Yala por autores que han cuestionado las interpretaciones universalistas del Antropoceno. Pensadores como Horacio Machado Aráoz, Maristella Svampa, Renán Vega Cantor o Jason W. Moore han mostrado que la crisis planetaria no puede atribuirse a una humanidad abstracta, sino a procesos históricos concretos vinculados a la expansión colonial, al extractivismo y al capitalismo global.
Desde esta perspectiva, la noción de Capitaloceno emerge como una crítica necesaria a las narrativas que diluyen las responsabilidades históricas. Morin no desarrolló esta categoría, pero su crítica a la modernidad occidental abre un terreno fértil para dialogar con ella. Allí donde el Capitaloceno identifica la lógica histórica de acumulación como motor de la devastación ecológica, Morin aporta una comprensión compleja de los procesos culturales, epistemológicos y políticos que hicieron posible dicha lógica.
En este diálogo se sitúan también las narrativas de otros Antropocenos desarrolladas desde Abya Yala. Estas narrativas sostienen que no existe una única experiencia planetaria de la crisis ecológica. Existen múltiples historias, memorias y temporalidades. Existen pueblos que han vivido durante siglos las consecuencias de la conquista, del despojo territorial y de la extracción intensiva de recursos mucho antes de que el término Antropoceno fuera acuñado.
Desde esta mirada, el Antropoceno no comienza únicamente con la industrialización ni con la gran aceleración del siglo XX. Sus raíces pueden rastrearse en la invasión europea de Abya Yala, en la explotación minera de territorios como como cerro rico de Potosí y en la constitución de un sistema-mundo basado en la apropiación desigual de la naturaleza y del trabajo humano.
Es precisamente aquí donde el legado de Morin encuentra una nueva posibilidad de expansión. El pensamiento complejo permite comprender que las explicaciones históricas, ecológicas, económicas y culturales no son excluyentes, sino complementarias. La complejidad invita a pensar simultáneamente la colonialidad, el capitalismo, la crisis climática, las cosmovisiones indígenas, las resistencias comunitarias y las transformaciones planetarias.
En sus últimos años, Morin utilizó el concepto de policrisis para describir la convergencia de múltiples crisis que se alimentan mutuamente. Crisis ecológica, crisis económica, crisis política, crisis democrática, crisis cultural y crisis del sentido forman parte de una misma trama histórica. La policrisis no es la suma de problemas independientes; es la expresión de una crisis sistémica de la relación entre humanidad y Tierra.
Desde Abya Yala, esta idea adquiere una resonancia particular. Los incendios, las sequías, los desplazamientos humanos, la expansión de los minerales críticos y tierras raras, la mercantilización de los territorios y el debilitamiento de los derechos comunitarios son manifestaciones concretas de una policrisis que afecta tanto a las comunidades humanas como a los ecosistemas.
Por ello, despedir a Edgar Morin no significa únicamente recordar a un pensador excepcional. Significa asumir el desafío ético e intelectual que atraviesa toda su obra: aprender a pensar la Tierra como una totalidad diversa, compleja y vulnerable.
Quizás esa sea la herencia más profunda que deja a quienes investigamos los otros Antropocenos desde Abya Yala. Comprender que la salida de la crisis no dependerá exclusivamente de nuevas tecnologías ni de reformas institucionales. Dependerá también de nuestra capacidad para reconstruir vínculos, escuchar memorias silenciadas y reconocer que la comunidad de destino terrestre sólo podrá sostenerse mediante relaciones más justas entre los seres humanos y entre la humanidad y el mundo vivo.
Desde las montañas de los Andes, los desiertos como el de Atacama, las selvas y los territorios de Abya Yala, despedimos a Edgar Morin con gratitud y aprecio. Su pensamiento nos enseñó y dejo la herencia de que la complejidad no es un obstáculo para la esperanza, sino una condición para imaginar futuros posibles.
Que la Tierra, ese territorio común que defendió durante toda su vida, conserve viva su memoria.
Alfonso Madrid Echeverria, antropólogo, divulgador científico
Escuela Horizonte de Pensamiento Popular Lo Hermida. Chile
Extractado de: https://www.lemondediplomatique.cl/despedida-a-edgar-morin-desde-abya-yala-la.html
NdR: les invito a leer este artículo que habla de él y su obra: https://sergiomedinaviveros.blogspot.com/2026/05/adieu-edgar-nahoum.html

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