Colombia: raíces arrancadas (adopciones)
Colombia: raíces arrancadas (adopciones)
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Desde finales del siglo XX, muchos procesos de adopción en Colombia se llevaron a cabo dentro de un marco de legalidad, pero la creciente corrupción y el conflicto armado crearon un caldo de cultivo para las irregularidades. El aprovechamiento del Estado afectó especialmente a las madres empobrecidas, racializadas y desplazadas, resultando en adopciones que en muchos casos no pueden considerarse legales.
Marcia, una niña adoptada irregularmente que creció en los Países Bajos, no supo de su origen hasta los 11 años. Cuando echa la vista atrás se encuentra con la falta de identidad, el abuso que padeció de su hermanastro, la pérdida de su hogar y crecer en una nación a la que no siente pertenencia. Con la ayuda de una amiga, consiguió una investigadora privada que encontró a su madre, una vendedora ambulante que vivía en Colombia. Después de esta revelación, Marcia fundó Plan Ángel (2008) para apoyar a colombianos adoptados que vivieron en el exterior de forma poco transparente.
La realidad de los "trámites"
Yennifer, adoptada y criada en Alemania, siempre supo de sus orígenes colombianos. Yenn expone que la adopción "no es puro amor" y critica la práctica de vender niños a beneficio de las familias que, según ella, "se lucran" del "estado de crisis" de las madres. Su experiencia invita a cuestionar si la adopción extranjera mejora el bienestar de los menores, o simplemente sustrae derechos infantiles.
Según organizaciones independientes, desde los años 60 hasta finales de los 90 del siglo pasado se sacaron alrededor de 50.000 niños de Colombia con irregularidades en los documentos.
María, que vivió durante 40 años con la creencia de que su hijo había muerto, descubre la verdad a través de un programa de televisión. La revelación de que su hijo, Hernando, estaba vivo y había sido llevado a Países Bajos desencadena en ella una mezcla de alegría y desdicha. La angustia de María pone de relieve el profundo impacto emocional que estas separaciones provocan, tanto en las madres como en los hijos.
Nellys no firmó ningún documento para dar a sus hijos en adopción. Sin embargo, el Estado la desposeyó de dos de sus hijos, quienes fueron entregados en adopción. Su lucha, junto con la de su hijo Moisés (sobreviviente de la adopción), evidencia un reclamo contra la gestión del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en la que parecen priorizarse los recursos económicos sobre el derecho de los padres.
La tragedia del volcán Nevado del Ruiz en 1985 dejó más de 20.000 muertos. Este hecho, que traumó a todo el país, también se sospecha que sirvió para entregar irregularmente en adopción a niños desaparecidos. Es la denuncia de Gladys, quien relata que, durante una evacuación, su hijo le fue arrancado de sus brazos por el lodo. Al recuperarse del 'shock' vivido, sus vecinos le dijeron que su niño no había fallecido: "su niño lo sacaron, lo tenían dentro en una cama", relata la mujer, que asegura que su "única esperanza" es poder encontrarlo.
Adopciones responsables
Las narrativas de Marcia, Yenn, María, Nellys y Gladys no solo evidencian el sufrimiento humano, sino que también plantean preguntas cruciales sobre la ética detrás de las adopciones y la responsabilidad del Estado.
Colombia enfrenta una deuda histórica con aquellos que fueron separados de sus familias. La búsqueda de respuestas y la lucha por derechos no solo son necesarias, sino urgentes.5
Extractado de: https://esrt.space/programas/rt_reporta/592177-colombia-raices-arrancadas?utm_source=Email-Message&utm_medium=Email&utm_campaign=Email_daily


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