Ataque yanqui contra Venezuela. Una explicación de Ramón Grosfoguel
Ataque yanqui contra Venezuela. Una explicación de Ramón Grosfoguel
No hubo traición ni claudicación. Esas son las tesis imperiales para dividir y hacer implosionar la Revolución Bolivariana.
Por Ramón Grosfoguel/Indymedia Argentina.
Quisiera brindar una explicación alternativa a la que se pretende instalar desde el imperio sobre lo ocurrido en Venezuela la madrugada del 3 de enero de 2026. Es evidente que existió una subestimación, por parte del gobierno y las Fuerzas Armadas (FANB), de la capacidad del imperio para sabotear el sistema defensivo. Había un plan A, pero no un plan B. No se contempló la posibilidad de que, mediante el ingreso de aviones y helicópteros, se bloquearan radares, comunicaciones, armas antiaéreas y, en general, el sistema de defensa en su conjunto.
Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, afirmó en la conferencia de prensa del 3 de enero que se utilizó tecnología de avanzada para bloquear la capacidad de reacción de las FANB. Esto explica en gran medida por qué no se observó una respuesta de resistencia más contundente. Dicha “tecnología de avanzada” incluye sistemas de guerra electrónica, interferencia del espectro electromagnético, supresión de defensas aéreas (SEAD) y capacidades de inteligencia en tiempo real integradas entre plataformas aéreas, navales y satelitales.
Si conocemos con detalle al imperio y comprendemos su capacidad tecnológica para detener y desmovilizar una respuesta defensiva a una invasión, queda claro que los revolucionarios hemos subestimado su potencial para neutralizarnos.
El portaaviones USS Gerald R. Ford, junto con destructores, submarinos y aviones especializados, no se encontraban en el Caribe únicamente como amenaza disuasiva, sino también para recolectar la información necesaria para ejecutar la intervención y secuestro de Nicolás Maduro. El grupo de ataque del Ford incluye destructores clase Arleigh Burke con sistemas Aegis, submarinos de ataque con capacidades de inteligencia electrónica y aviones EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica y capaces de cegar radares y bloquear comunicaciones militares.
Es evidente que existió un problema derivado de la ausencia de planes alternativos. ¿Qué ocurre si el imperio interrumpe el suministro eléctrico en medio de una invasión? ¿Si bloquea los radares, las comunicaciones o la capacidad de reacción de la Fuerza Aérea Bolivariana? Ante estos escenarios, ¿qué mecanismos permiten identificar de inmediato el ingreso de helicópteros y aeronaves al territorio nacional? Las operaciones militares estadounidenses contemplan precisamente estas situaciones mediante ataques coordinados al sistema eléctrico, nodos de telecomunicaciones, centros de mando y control, y sensores de vigilancia aérea.
Resulta indispensable contar con mecanismos paralelos de vigilancia y comunicación que, ante la interrupción del plan A, permitan activar planes B, C y D capaces de ofrecer una respuesta eficaz frente a una invasión imperial.
La capacidad tecnológica del imperio de paralizar una respuesta de resistencia es un elemento central. Ellos mismos han reconocido que se trata de un trabajo de inteligencia desarrollado durante meses, que incluye vigilancia satelital persistente, intercepción de señales, análisis de tráfico de datos y simulación de escenarios mediante inteligencia artificial.
Los imperios saben que su principal recurso de poder internacional es el uso de la fuerza militar. Henry Kissinger lo expresaba con claridad en 1973: “A través de la historia, la influencia política de las naciones ha sido groseramente correlativa a su poderío militar”. [1] En esta línea, Daniel Arjona, especialista en ciencia y tecnología militar, sostiene en su artículo “Del Valle a Caracas: este filósofo es el arma militar más mortífera de Donald Trump” [2] que:
Según los informes preliminares de la operación, lo que permitió localizar a Maduro no fue un chivatazo de un coronel desleal, sino la fusión de petabytes de datos: patrones de consumo eléctrico, firmas térmicas, comunicaciones encriptadas y movimientos logísticos sutiles. Todo ello procesado por el Maven Smart System y la plataforma de Inteligencia Artificial (AIP) de Palantir. [3]
Así como en Gaza la inteligencia artificial se utiliza para perpetrar un genocidio, en Venezuela fue empleada para intervenir el país y secuestrar al presidente y a su esposa. Ya no se requiere un traidor que indique la ubicación del objetivo: ese modelo está obsoleto. Vivimos en el siglo XXI, en un contexto dominado por la inteligencia artificial, donde el imperio puede anticipar movimientos mediante inteligencia predictiva, reconstruyendo rutinas, desplazamientos probables y ventanas de vulnerabilidad con altos márgenes de certeza.
El desafío actual es disputar el uso de la inteligencia artificial: orientarla a la reproducción de la vida y no a la destrucción y dominación del Otro. En Gaza estas tecnologías se utilizan para el asesinato masivo; ahora se emplean para secuestrar a un presidente y montar un show mediático que Donald Trump necesita en año electoral.
Este tipo de relatos es creído por amplios sectores de la sociedad estadounidense, que consumen triunfalismos construidos sobre fake news, antes sobre Irán y ahora sobre Venezuela. Sin embargo, fuera de Estados Unidos es evidente que ese discurso carece de sentido. El proceso revolucionario venezolano sigue en pie: el gobierno bolivariano permanece y la revolución continúa. Es necesario profundizar este proceso, impulsar una campaña por la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, e incluso considerar un intercambio de prisioneros.
Debemos abandonar la ingenuidad de creer que, en pleno siglo XXI y bajo un entramado de plataformas digitales y militares, Maduro pactó su propia entrega o que una parte del liderato bolivariano se vendió al imperio. Estas explicaciones simplistas revelan una incomprensión profunda del imperialismo contemporáneo y de sus herramientas tecnológicas.
Desde fuera, en lugar de propagar rumores falsos nacidos de la ignorancia sobre los métodos imperiales, no podemos dar crédito a los relatos del enemigo. Hacerlo sólo contribuye al objetivo histórico de la CIA: fomentar la desconfianza interna, la fragmentación y el enfrentamiento entre revolucionarios.
Lo que ocurrió debe entenderse como una combinación de infiltración de la CIA en distintos niveles. Esto no implica que una capa del liderato bolivariano sea agente de la CIA, sino que existe una infiltración diseminada en múltiples niveles del Estado y del partido. Además, dicha infiltración no es únicamente humana, sino también digital: bases de datos, sistemas administrativos, telecomunicaciones y flujos de información.
Estamos frente al imperialismo de la inteligencia artificial del siglo XXI. Quien no comprenda esto caerá inevitablemente en las trampas del imperio. Especialista en la construcción de falsos escenarios, el imperialismo exige análisis más profundos y agudos desde la resistencia. Los errores cometidos fueron resultado tanto de la infiltración como de la subestimación del enemigo.
Nuestro llamado es a la unidad y movilización del pueblo. Como ha señalado Diosdado Cabello, es necesario dejar de repetir rumores falsos cuya intención es destruir la revolución bolivariana desde adentro. Sin duda deberá investigarse el colapso del sistema, pero sin perder de vista que las nuevas tecnologías permiten al imperio reconstruir escenarios con un alto grado de certeza sobre el comportamiento de los líderes y de los operativos de seguridad.
Este llamado a la unidad expresa es una profunda madurez política y confirma que Venezuela se encuentra a la vanguardia de los procesos revolucionarios. Continúa dando lecciones políticas al resto del mundo. Nuestra invitación es a acompañar y apoyar a la revolución, sin ingenuidades y sin caer en la trampa de los rumores imperiales.
El presidente de Venezuela y líder de la Revolución Bolivariana sigue siendo Nicolás Maduro Moros. Venceremos.
[1] Kissinger, H. (1973) Mis memorias, Ed. Atlántida, Buenos Aires, p. 147.
[2] Link del artículo: https://elarjonauta.substack.com/p/del-valle-a-caracas-este-filosofo
[3] El sistema Maven es un programa del Departamento de Defensa de
EE.UU. diseñado para procesar grandes volúmenes de datos de vigilancia y
generar predicciones operativas en tiempo real.
7 de enero, 2026.
Fuente: https://publicar.argentina.indymedia.org/
Extractado de: https://cctt.cl/2026/01/08/ataque-yanqui-contra-venezuela-una-explicacion-de-ramon-grosfoguel/?utm_source=mailpoet&utm_medium=email&utm_source_platform=mailpoet
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