George Orwell y su obra maestra, 1984, anticipó lo que viviemos hoy
George Orwell y su obra maestra, 1984, anticipó lo que viviemos hoy Era 1948. En una cabaña helada de la isla escocesa de Jura, un hombre moribundo tecleaba su última profecía. George Orwell sabía que la tuberculosis lo estaba matando, pero también sabía algo peor: que el futuro sería exactamente como lo estaba escribiendo. No era ficción. Era una advertencia. Cuando 1984 se publicó en junio de 1949, los críticos lo llamaron "distopía exagerada". Orwell murió siete meses después, a los 46 años, sin ver cómo sus palabras se convertirían en el manual de instrucciones del siglo XXI. Hoy, 75 años después de su muerte, vivimos en el mundo que él describió: cámaras en cada esquina, algoritmos que predicen nuestros pensamientos, gobiernos que reescriben la historia en tiempo real, y un lenguaje público tan manipulado que la verdad se ha vuelto negociable. Pero Orwell no era un vidente. Era un testigo. Su verdadero nombre era Eric Arthur Blair, hijo del Imperi...