DEL ANALFABETISMO ABSOLUTO AL ANALFABETISMO POLÍTICO EN ESPAÑA

DEL ANALFABETISMO ABSOLUTO AL ANALFABETISMO POLÍTICO EN ESPAÑA

 

Evolución del analfabetismo en España (1877-2026): De la exclusión escolar a la
erosión cívica.

*«(A modo comparativo con otro país:
En el año 1877, la situación del analfabetismo en Francia era radicalmente distinta a la de España: mientras que España sufría un analfabetismo estructural del 70-75%, Francia ya había alcanzado una tasa de alfabetización cercana al 80%, lo que situaba el analfabetismo nacional en torno al 20-25%.)»

El análisis de la sociedad actual en 2026 refleja que, aunque la tasa de analfabetismo absoluto en España se sitúa en mínimos históricos (entorno al 1,4%-1,5% según datos estructurales del Instituto Nacional de Estadística), el problema ha mutado hacia formas contemporáneas de analfabetismo funcional, mediático y digital.

Desde una perspectiva politológica, este contexto redefine las vulnerabilidades democráticas mediante los siguientes vectores técnicos:

1. Analfabetismo institucional y funcional en la era digital

El analfabetismo institucional contemporáneo no se manifiesta en la incapacidad de firmar, sino en la exclusión provocada por la burocratización digital.

La completa digitalización de la administración pública genera una brecha que afecta de forma directa al 31,2% de la población de 16 a 65 años que no alcanza un nivel fijo de competencia funcional en alfabetización compleja y digital, según las series de indicadores del INE.

Esta desconexión de los canales institucionales aliena al ciudadano de sus derechos fundamentales, transformando el acceso a servicios esenciales en un privilegio técnico.

2. Analfabetismo político y erosión de la cordura democrática

A pesar de la universalización de la escolarización formal, el analfabetismo político persiste como la incapacidad de decodificar críticamente las dinámicas de poder, los marcos constitucionales y las agendas legislativas. 

La sustitución del debate programático por el infoentretenimiento socava la cultura cívica.

Esto deriva en una pérdida de "cordura democrática", definida técnicamente como la erosión del consenso en torno a las reglas del juego democrático y el respeto al pluralismo, propiciando que la polarización afectiva sustituya al discernimiento ideológico.

3. Falta de empatía social y auge del populismo radical

La segmentación algorítmica en las redes sociales encapsula a los individuos en burbujas de autoafirmación. 

Este aislamiento destruye la cohesión y reduce la empatía intergrupal, deshumanizando sistemáticamente al disidente político o a colectivos vulnerables.

En este ecosistema polarizado, los discursos de corte neofascista y populista radical encuentran un terreno fértil: instrumentalizan el malestar socioeconómico y el miedo al futuro mediante soluciones simplistas, debilitando los cordones sanitarios democráticos tradicionales.

4. La infodemia: Los bulos como eje del modelo populista

En la España actual, los bulos y la desinformación estructurada han dejado de ser fenómenos marginales para convertirse en el núcleo de la estrategia de determinados medios y actores populistas. 

Al explotar el analfabetismo mediático 

la incapacidad de contrastar fuentes, verificar metadatos o distinguir opinión de información fáctica, estas plataformas convierten el agravio y la falsedad en mercancías políticas rentables.

Sin una resistencia crítica fundamentada en la educación cívica, la verdad factual queda subordinada a la narrativa emocional, poniendo en riesgo la estabilidad del propio sistema democrático.

 

Publicado en facebook el 20.5.26 por:  

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